¿Por Qué Es Tan Difícil Relajarse?
- Bobby van de Laak
- hace 1 día
- 4 min de lectura
Una de las principales razones por las que la gente viene a verme es porque quiere relajarse.
En este artículo quiero compartir un poco sobre la parte científica de la relajación y por qué puede resultar tan difícil.
Para entenderlo, necesitamos hablar del sistema nervioso autónomo.
El sistema nervioso autónomo tiene dos grandes divisiones. Estas son las responsables de mantener funcionando correctamente muchas de las funciones básicas de tu cuerpo.
Estas dos divisiones se llaman sistema nervioso simpático y sistema nervioso parasimpático.
El sistema nervioso simpático
El sistema nervioso simpático es lo que solemos llamar la respuesta de lucha o huida.
Es una red de nervios que ayuda a activar la respuesta del cuerpo cuando estás estresado, activo o en una situación de peligro.
Cuando este sistema se activa, tu cuerpo se prepara para entrar en acción. Te vuelves más alerta y estás listo para luchar contra la situación o huir de ella.
Este mecanismo fue fundamental para nuestra supervivencia cuando nuestros antepasados tenían que enfrentarse a peligros reales.
El sistema nervioso parasimpático
Por otro lado, tenemos el sistema nervioso parasimpático.
A este también se le conoce como el sistema de descanso y digestión.
Como su nombre indica, es el sistema que lleva al cuerpo a un estado de calma. Es el estado en el que el cuerpo puede restaurarse, recuperarse y evitar el sobreesfuerzo.
Su función principal es conservar energía y regular funciones corporales como la digestión, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y muchas otras.
Nuestro sistema nervioso está conectado con todos los órganos del cuerpo, por lo que es muy importante que estos sistemas funcionen en equilibrio.
El sistema nervioso simpático y el parasimpático trabajan juntos, pero normalmente solo uno de ellos puede predominar a la vez.
Si uno está activado, el otro se desactiva.
¿Por qué es tan difícil relajarse?
La respuesta de lucha o huida está diseñada para activarse cuando nos enfrentamos a una situación de peligro.
Experimentas miedo y tu cuerpo se prepara para decidir si va a luchar contra la situación o si va a escapar de ella.
El problema es que hoy en día la mayoría de nosotros no nos enfrentamos a peligros reales de ese tipo.
Sin embargo, nuestra sociedad nos ha hecho creer que necesitamos cumplir ciertas expectativas para tener éxito, ser aceptados o sentirnos queridos.
Estas ideas están tan arraigadas que muchas veces actuamos en función de ellas sin siquiera darnos cuenta.
Así que, si te cuesta relajarte de verdad, es muy posible que tu sistema nervioso simpático esté activado mucho más tiempo del que debería.
En otras palabras, puede que estés pasando gran parte de tu vida en modo lucha o huida.
Señales de que podrías estar viviendo en modo lucha o huida
Puedes empezar preguntándote si algunas de estas experiencias te resultan familiares:
Dolores de cabeza frecuentes
Sensación de opresión en el pecho
Boca seca
Ojos secos
Mala digestión
Aumento del dolor menstrual
Problemas para dormir
Dificultad para relajarte
Todas ellas pueden ser señales de que tu cuerpo está pasando demasiado tiempo en un estado de estrés.
Entonces, ¿qué puedes hacer al respecto?
Esta es la gran pregunta.
¿Cómo activamos el sistema nervioso parasimpático?
¿Cómo entramos en ese estado de descanso y digestión?
Y si no tienes ni idea como hacerlo, te aseguro que no es tan fácil.
Antes de comprender toda esta información sobre el sistema nervioso y las prácticas relacionadas con él, yo pensaba que relajarme era echarme una siesta, darme algún capricho o ver una serie.
La realidad era que esas actividades estaban, sobre todo, distrayendo mi mente de la sensación de estrés.
Me ayudaban a desconectar durante un rato y quizás a sentirme un poco menos cansada.
Pero después, ese cansancio seguía ahí.
Se iba acumulando.
Y nunca terminaba de mejorar.
La clave: estimular el nervio vago
Existen diferentes formas de activar la respuesta de descanso y digestión en el cuerpo.
No voy a entrar en detalle en este artículo, pero sí quiero compartir algo importante.
La clave está en estimular el nervio vago.
Cuando estimulas este nervio, afecta a tu ritmo cardíaco y envía señales al cerebro de que estás a salvo.
Le dice a tu cuerpo:
Puedes soltar.
No necesitas seguir cargando con todo esto.
Cuando el cuerpo recibe ese mensaje de seguridad, se vuelve mucho más fácil relajarse, recuperarse y restaurarse.
Reflexión final
Si te está costando relajarte, no asumas que dormir más siestas o distraerte durante unas horas va a resolver el problema.
La verdadera relajación ocurre cuando el cuerpo se siente lo suficientemente seguro como para salir del modo lucha o huida y entrar en un estado de descanso y digestión.
La buena noticia es que existen herramientas prácticas que pueden ayudarte en este proceso.
En próximos artículos y vídeos compartiré ejercicios sencillos que pueden ayudarte a estimular el nervio vago y activar el sistema nervioso parasimpático.
Mi deseo es que estas prácticas te ayuden a entrar en un estado más profundo de relajación, recuperación y equilibrio, para que puedas volver a sentirte más tú mismo.
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